Cómo vivir Senara al 100%: Complementarias y Extraescolares

CÓMO VIVIR SENARA AL 100%: COMPLEMENTARIAS Y EXTRAESCOLARES

dejar que Senara, tierra sembrada, deje huella en cada una de las alumnas

Hablar de Senara no solo es hablar de asignaturas, de sumas y restas o de verbos y adjetivos. Y por supuesto que las alumnas aprenden a sumar en Infantil y terminan haciendo derivadas como churros en Bachillerato del mismo modo que el «mi mamá me mima» de la cartilla de lectura -¡qué gran hito! -acaban en declamaciones de Bécquer o en abstracciones metafísicas de gran calado.

Sería un tanto reduccionista hablar de la formación de las alumnas únicamente en su aspecto curricular, porque en Senara se estudia matemáticas, y lengua, y filosofía, e historia y plástica, y física y química, y todavía podríamos seguir con la retahíla de todo lo que aprenden las alumnas en clase y haciendo los deberes en casa. No obstante, en Senara, hay asignaturas, pero también hay complementarias, existe un currículo con contenidos, pero también hay actividades extraescolares. Y por eso se puede decir que las alumnas estudian (y mucho, estudiar al fin y al cabo es ordenar el saber, y en el cole está todo ordenadito por asignaturas y cursos, para no perder el hilo de lo que se aprende), pero en Senara no solo se estudian materias sino que se vive el colegio.

Y, parafraseando a Alejandro Llano, para no pasar por Senara como quien pasea por Avenida de Moratalaz, como quien corre la maratón de los exámenes y que Senara nos cambie, nos haga mejores personas, el colegio nos abre la puerta más allá de las asignaturas y lo curricular (lo de todos los coles). Senara nos propone un proyecto con complementarias y extraescolares (que no son lo mismo, aunque a veces se confundan).

Por una parte, las complementarias vienen a ser lo que la misma palabra dice, actividades complementarias a lo curricular. En cada clase se abren muchas ventanas a seguir aprendiendo, a seguir interiorizando conocimientos. No se puede conducir si no se sabe la teoría, pero no basta la teoría para saber conducir. La teoría es la base que habilita para ejercer la práctica. Lo mismo ocurre con las asignaturas curriculares y las complementarias, mientras que las primeras están enfocadas a asentar la base, la teoría (aunque no se limiten a esta), las segundas refuerzan el contenido aprendido en clase a a través de la adquisición de competencias.

Así pues, las complementarias refuerzan las habilidades comunicativas a través de la oratoria o los medios de comunicación, o la expresión corporal; el uso práctico de la lengua inglesa, no se trata solo de saber gramática y vocabulario, sino también cómo aplicarlo a las acreditaciones que se requieren en la actualidad; o el desarrollo de la sostenibilidad, desde una perspectiva medioambiental o personal.

De esta manera, las complementarias constituyen un trampolín del contenido curricular, para poder llevar el aprendizaje a término. Y los trampolines impulsan, habilitan a las alumnas para llegar más lejos. Por eso, vivir Senara desde las complementarias no es vivir Senara «a secas», sino que se trata de hacer prime el proyecto del colegio, se trata de Senara Prime.

Y el otro horizonte que se abre son las actividades extraescolares, que ponen a las alumnas en disposición de descubrir todo su potencial en diversos ámbitos. Si decíamos que las complementarias son un trampolín, las actividades extraescolares son un lienzo en blanco. Las asignaturas vienen marcadas, pues, como ya hemos apuntado, abordan la virtud de la estudiositas, orden en el conocimiento. Las extraescolares son un lienzo para no limitarse en un carril, para que a través de la creatividad, del deporte, de la investigación o el interés cultural, las alumnas puedan volar. Y el vuelo puede tener muchas direcciones, no hay un único camino. Puede ser el baloncesto, la pintura o la investigación. Las actividades extraescolares te permiten ganar perspectiva. Una no está estudiando física cuando mete una canasta en baloncesto, y sin embargo, la está viviendo. Eso es ganar una perspectiva, aunque ni siquiera se haga explícita.

Las actividades extraescolares hacen que la alumna conciba la vida desde un punto integral (como el pan Bimbo). Es totalmente compatible sacar buenas notas en mates y ser una gran pianista, o soñar con ser diplomática o Dora la Exploradora, y para ello, estudiar idiomas. Se pueden ser muchas cosas, por eso las extraescolares son un lienzo en blanco, porque permiten a cada alumna desarrollar sus propios intereses abriéndoles horizontes, con las alas del que no se conforma con ir con lo básico, a ras del suelo.

Hablar de Senara no solo es hablar de asignaturas. Pero quizá no es tan importante hablarlo como vivirlo, como dejar que Senara, tierra sembrada, deje huella en cada una de las alumnas. Y las complementarias y las extraescolares forman parte de esa huella.

Almudena Molina. Profesora de Senara