El uso del iPad como instrumento de trabajo en el aula

USO DEL IPAD COMO INSTRUMENTO DE TRABAJO

El docente actual tiene como propósito importante en la enseñanza la utilización eficaz de las TIC

Son numerosas las ventajas que procura el uso del iPad en nuestras aulas, ofrecen una multitud de opciones y vías de comunicación en directo y en diferido. Esta comunicación rompe las barreras del espacio y del tiempo que tanto limitan a la educación únicamente presencial. Por fin la educación puede ser trasladada a cualquier lugar, fuera del aula es posible educar, se puede mantener la vinculación interpersonal directa y constante a través de canales comunicativos escritos, orales, visuales y audiovisuales, sin importar el lugar en donde se encuentre cada uno de los participantes en dicha interacción, en palabras de María de los Ángeles Pocino Brioa. 

El docente actual tiene como propósito importante en la enseñanza la utilización eficaz de las TIC, es decir, integrar adecuadamente su uso en las programaciones para obtener el máximo beneficio, de tal forma que la escuela no queda relegada como lugar de aprendizaje o sustituida por el acceso libre a internet. Sigue siendo lugar de producción cultural y además superior en calidad al que se consigue accediendo a internet, porque en los encuentros pedagógicos, dice David Buckingham en “El discurso del aula”, son no solo ocasiones para la producción conjunta de conocimiento, sino como actos sociales que cumplen unas funciones particulares. Los juegos del lenguaje del aula son, en cierto sentido, un vehículo para la legitimación del conocimiento de algunos y la deslegitimación de otros ya que capacita al alumno para reformular el conocimiento que ya tenía. Por tanto el uso del iPad no sustituye al profesor, solo es un instrumento de trabajo. 

Ahora bien, en los centros escolares de la Comunidad de Madrid se ha prohibido el uso de dispositivos digitales debido al uso indebido de los mismos. Esta medida tomada para solucionar un problema real nos aleja de la finalidad para la que se utiliza la comunicación digital. Comunicar significa acercarnos, entendernos, acompañarnos. Así la comunicación tiene sentido, produce deleite y contribuye al bienestar. 

¿Qué es necesario aprender para comunicarnos digitalmente sin ofender y hacer daño al transmitir una idea, un contenido?

Nos podemos plantear unas palabras  de Arroyabe “La alfabetización, implica una comprensión del lenguaje como totalidad; es decir, una comprensión de cuatro habilidades básicas e inter-relacionadas: escuchar, hablar, leer, y escribir”. Si lo aplicamos al mundo digital, en concreto al uso del iPad, continúa Arroyabe “la tecnología digital está modificando significativamente las diferentes formas de comunicación e impactando aspectos sociales, culturales y educativos; estas características y dinámicas que están emergiendo con los medios digitales deben ser consideradas como alternativas de expresión y participación”. ¿Qué es necesario por tanto para comunicarnos de manera adecuada digitalmente? Aprender a leer y escribir digitalmente ya que pertenece al proceso permanente de aprendizaje. Este aprendizaje presenta una metodología especial que hay que aprender e interiorizar. 

Una idea previa consiste en comprender cómo aprendiendo a leer y escribir de forma digital, aprendes a hablar y escuchar de forma digital.

Admitida esta idea previa, podemos entender cómo la comunicación digital incluye una ética desconocida por los inmigrantes digitales (quienes nacieron sin disponer de acceso a internet) pero no para los nativos digitales (quienes han nacido disponiendo de acceso a internet). Un trabajo cooperativo llevará a enriquecer a ambos, aquellos teniendo como referencia el contacto físico en el hablar y otros contactos sensoriales como es una carta, o una llamada telefónica, estos dominando la inmediatez, la rapidez en la transmisión, en la comunicación generada. A través de ese trabajo cooperativo también se les hará ver a los nativos digitales que adolecen de experiencias emocionales identificadas y expresadas adecuadamente porque el mundo de internet va mucho más rápido que el proceso emocional real, humano. Por ello el modo de comunicar digitalmente exige un plus de inteligencia emocional para que se produzca bienestar, sentido y deleite. No solo conseguir rapidez e inmediatez, sino recibir al usarlos cercanía, acompañamiento, así será eficaz.  Esta carencia emocional de los nativos digitales es donde los inmigrantes digitales pueden aportar y solucionar ese “miedo” al uso del iPad convirtiendo este instrumento de trabajo en un medio adecuado de comunicación y de encuentro educativo deseado. 

 

Ana Menéndez. Profesora de Senara